Respuestas a preguntas sobre Jardinia

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(1) ¿Por qué solo Colombia? ¿No es el problema ambiental un problema global?

Colombia es una delimitación geopolítica, creada por efecto de guerras y apropiaciones territoriales. Brasil podría ser aún más grande, Venezuela más pequeña, Ecuador no existir. El imperio Austrohúngaro fue, pero ya no es; el británico igual; Yugoslavia tampoco; y así todas las nociones de territorio pueden y deben cambiar.

Por el momento (y cambiará sin duda), no hay dominio territorial sino sobre lo que se conoce hoy como Colombia; pero esta suma de ecosistemas que así llamamos país, se extiende a nuestros vecinos. Los nariñenses son más ecuatorianos que colombianos, digamos, por ser andinos; los llaneros más venezolanos que colombianos, por lo llaneros; los amazónicos, más brasileros que colombianos, por el bosque húmedo tropical que comparten.

Si un país lograra pensarse en función de sus ecosistemas, y esto funcionara bien, seguramente la lógica espacial iría cambiando para extenderse al resto de países, vistos ahora también como un conjunto de ecosistemas. Se tendrían (como un estilo de Tratado amazónico, que existe), convenciones y acuerdos, para procurar esa integración territorial por encima de las fronteras políticas, para todos los ecosistemas extensos.

Hoy al hablar Colombia con Ecuador y Perú en estos términos de ecosistemas extensos, tienen que intervenir seis departamentos y sus gobernadores, y al menos tres CAR que se traslapan en un mismo ecosistema dentro de Colombia; y con esa visión territorial (espacial, política) que hay ahora, pasamos a donde los vecinos a tratar de organizarnos sobre bases comunes. Esto no ayuda. Si los vecinos vieran no departamentos (o estados, según la denominación nacional), sino ecosistemas, se tendría más coherencia y seguramente más facilidad para planear, ordenar y desarrollar sosteniblemente cada ecosistema, según sus características, bienes y servicios, en función de sus capacidades de carga.

(2) Cómo se hace la representación política de ecosistemas?

Ernesto Guhl, papá, Profesor emérito de la Universidad Nacional, hace muchos años escribió sobre lo ilógico de dividir el territorio nacional en unidades distintas de su configuración natural, por ser “eco-ilógico”, pero además porque genera desorden en el manejo de los recursos naturales. Por ejemplo: el río Magdalena tiene cuatro CAR asociadas; Antioquia tiene tres CAR; Santander dos, y así otros varios ejemplos, incluyendo la Amazonía y la Orinoquía. Esto hace muy difícil la planeación territorial, el manejo político regional, su coordinación y ejecución.

Por no mencionar la idiosincrasia regional tan disímil: costeños, nariñenses, cundiboyacenses (el mero término denota esa complejidad cultural en contradicción con la geografía), llaneros – y así otros -, que hace mucho más complejo el ordenamiento territorial que si no hay ese traslape de cultura con el territorio.

Cada ecosistema – y ya no cada departamento -, tendrá un representante a la Cámara, es decir será la Cámara de representantes ecosistémica; y los Senadores seguirán siendo designados por población, pero dándoles mayor representación a comunidades indígenas, afrocolombianas, campesinas y de colonos. Porque allí está la biodiversidad: nuestra fuerza y futuro.

(3) ¿La noción de Jardín no apunta a una intervención no natural de la naturaleza?

Como noción prevalece el desarrollo sostenible, no la conservación pura (i.e. la no intervención). Se debe intervenir la Tierra, así sea solo para comer; hay que hacer agricultura, vías y puertos, construir ciudades y poblados, con todos los demás componentes del bienestar humano. Lo que debe hacerse es darle prioridad a la reproducibilidad del territorio, para que la economía sea sostenible.

(4) Si las CAR no funcionan ahora, ¿por qué sí funcionarían en Jardinia?

Verá que el concepto de renombrar un territorio y reconformar un estado, conlleva un cambio en la superestructura, en la cultura, en la idiosincrasia, en la educación, que se ejerce con nueva legislación, pero sobre todo con nueva educación. Por eso debemos cambiar toda la simbología del país, de la nación. Refundarnos en la percepción de que estamos dentro de un jardín y no una cloaca (de facto o en proceso de), que es lo que vemos en el momento.

(5) ¿Cómo es el concepto de “derechos de los recursos naturales”?

Se ha legislado que el río Vita en el Orinoco (y otros dos que no recuerdo), tienen derechos, como los tiene la niñez, la mujer, los adultos, los humanos. Este nuevo estado de derecho de los recursos naturales, eleva su protección, dificulta (al menos jurídicamente) su degradación, y los aísla en la normatividad para el desarrollo sobre sus bienes y servicios.

La niñez sin derechos (¡recuerdo la mía!), no es lo mismo que esta con derechos (habrá oído a sus hijos sobre este tema, sin duda). Hoy la mujer exige nuevos derechos, para poderse desarrollar como conciba hacerlo.

6) ¿Por qué daña al medio ambiente que, por ejemplo, un barrio se llame “20 de julio”?

No es el daño, es que se disocia el individuo (como concepto genérico) de su entorno natural. Si en vez de recordar 200 años después una batalla o un evento histórico, a ese mismo individuo le cuentan que está sobre un antiguo humedal (e.g. barrio el Lago o ahora Torca), donde había peces, aves, flora nativa y procesos y dinámicas ecológicas de gran importancia, pues este individuo es más consciente con su entorno, con las aves, con el agua, con la dinámica ecológica, y será sin duda menos depredador.

Y en ese sentido, cabe razonar para el nivel nacional, que llamarnos Jardinia en vez de Colombia, nos cambia el “chip” de asociación del habitante de esta tierra prodigiosa, hacia una mayor armonía con la base natural; nos cambia el entendimiento y por lo mismo cómo se interactúa con ese entorno (léase país y planeta).

(7) Veo una priorización de los temas agropecuarios y rurales. ¿Es realmente viable “desindustrializar” y “desurbanizar” el mundo?

No propongo desindustrializar ni desurbanizar el mundo, sino mantener estos en la dimensión que les corresponderá para nuestra cohabitación como humanos, pero, en correlación con los demás seres, ahora con derechos. No hay ciudades sostenibles, realmente: ninguna se reproduce sola si la dejáramos intacta; pero sí hay ecosistemas rurales sostenibles, y el campo es el ecosistema (en oposición a la ciudad, en cuanto a espacio), donde sí hay reproducibilidad de sus bienes y servicios. Y los dos subsectores del agro más sostenibles, son el forestal y el pesquero.

(8) Veo una especie de contradicción en el documento entre proponer una reforma agraria y proteger los bienes comunes. ¿Qué espacio habrá para la propiedad privada y para la propiedad comunal?

No habría eliminación de la propiedad privada, para nada. Habría una implementación del mandato constitucional (incluido el cuadragenario de 1991), sobre la prioridad del objeto social para la propiedad privada.

Un catastro nos dirá no solo de quién es qué, sino qué tiene adentro que debe protegerse para el bien común, y por ello qué no podrá usar ni disponer de él como privado, sino en usufructo, con prioridad de protección. En esta delimitación protectora estarían los nacimientos de agua, vías fluviales, rondas de agua, bosques, servidumbres de paso, nevados, páramos, etc, etc. El Código de los recursos naturales tiene muy bien definido los bienes y servicios ecosistémicos que se deben proteger, y cómo hacerlo, por encima del interés privado.

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